Arcángel Miguel 5

Arcángel Miguel

MIGUEL “QUIEN ES COMO DIOS”

FIAT:

Arcangel Miguel ¡Ayudame! ¡Ayudame! ¡Ayudame!

(Oración o jaculatoria para repetir rápidamente cuando le queremos invocar.)

ARCANGEL MIGUEL, AYÚDAME, AYÚDAME, AYÚDAME ¡
AMADO MIGUEL, PROTÉGEME, PROTÉGEME, PROTÉGEME ¡

Príncipe de la Presencia

Yo Soy, Miguel quien te protege y guía el día Jueves, acudo a ayudarte con la Energía del Amor Divino, cortando ataduras discordantes y te libero del dolor y el sufrimiento de problemas y dificultades así como de pensamientos agobiantes.


Color: Azul
Arcangelina: La Fé
Hogar Espiritual: BANF (cerca del lago Luis en Canadá)
Reino: Divino
Día: Jueves
Esencia: Incienso
Elemento: Fuego
Símbolo: La Espada
Piedra: Ágata, Granate, Ópalo
Categoría: Ángeles de Protección.
Fecha de Celebración: 29 de Septiembre


CUALIDADES

Liberación de miedos y dudas. Fortalece la fé, perfecciona el alma, da liberación de miedos y dudas. Fortalece la fé, perfecciona el alma, da protección, exorciza, sana el niño interior, Inspira los líderes mundiales, mejora los gobiernos.


DONES ESPIRITUALES

El Arcángel Miguel incansable luchador contra el mal. Comanda huestes de Ángeles celestiales para restablecer la paz y desterrar la maldad sobre la tierra.

En su lucha contra Satanás, éste haciendo alarde de su poder enfrentó a San Miguel gritando "¿Quien como yo? " a lo que el Arcángel de la luz le respondió "¿Quién como Dios?" por eso su nombre: Miguel.


 LO QUE PODEMOS PEDIRLE

Protección contra peligros físicos, robos, accidentes, atracos, secuestros, etc. Ayuda y valor para superarnos a nosotros mismos; fortalecimiento de nuestra fe y voluntad. Protección contra las fuerzas de la oscuridad y todo tipo de maldad. Es apoyo cuando nos sentimos solos, tristes o necesitamos apoyo espiritual.

Tanto las escrituras judías como cristianas e islámicas reverencian al Arcángel San Miguel. La tradición mística le identifica como capitán de los ejércitos celestiales; se apareció a Josué antes de la batalla de Jericó; fue también quien guió al pueblo de Israel a través del desierto y quien salvó a los niños hebreos del horno ardiente de Nabucodonosor.
Miguel es conocido en la cábala (Libro místico judío) como el defensor (guerrero) de la creación, y vencedor en la batalla contra los ángeles rebeldes (demonios).

La capacidad del Arcángel Miguel y sus ángeles de la protección aumenta cuando les invocamos diariamente. Miles de testimonios nos cuentan de las muchas gracias recibidas de los ángeles del rayo (o el fuego) azul.

Miguel está equipado con coraza y espada, se le representa también con una lanza, aniquilando a Satanás.
Estos son símbolos: la lanza es la fuerza de Dios, de la que se sirve el arcángel para abatir al demonio. La coraza es la humildad, en donde vienen a apagarse los dardos encendidos del infierno y la maldad; la espada de doble filo es la palabra de Dios, que confunde la mentira y disipa las dudas y el ego, de los que se sirve el orgullo de Lucifer para intentar imitar a Dios, confundir y perder las almas.

San Miguel es el ángel custodio de Cristo, de su Sagrado Corazón, de la Eucaristía, del sacrificio de la misa, príncipe y señor de las almas que entran al cielo, será el vencedor del anticristo y el ángel del juicio final (Según las tradiciones cristianas).

Los ángeles de su orden están equipados como él, con coraza y espada. Estos asisten a los mártires, a los que tienen que sufrir persecución por sus creencias religiosas; San Miguel les envía para ayudar al ángel de la guarda de todos los perseguidos por su fe.


 PROTECCIÓN PARA VIAJES

Visualice la presencia del Arcángel Miguel enfrente de su vehículo, a la izquierda, a la derecha, atrás, por encima y por debajo. Imagínese usted mismo llevando un casco y una coraza azul que impide que los peligros físicos alcancen su cuerpo o su mente. Mantenga esa imagen mental a lo largo de su viaje.

La espada de luz azul puede ser invocada por cualquier persona para defenderse da las fuerzas de la oscuridad y de todo tipo de maldad. Corta cualquier atadura de índole espiritual, astral o de magia primitiva.
Visualizar un muro de luz azul alrededor de nuestras casas o lugares de trabajo les protege de cualquier circunstancia causada por las fuerzas del mal.

También se puede invocar y visualizar esta protección para otras personas.
Cuando vamos por una carretera podemos visualizar la luz azul alrededor de nuestro vehículo y también de los otros autos, pidiendo protección contra accidentes. Nuestro llamado puede ser multiplicado a través de otras personas y poner a trabajar a millones de ángeles.


 DECRETO

(Oración especial para invocar la ayuda y la protección del Arcángel San Miguel)

Debe repetirse tres veces como mínimo, y luego en múltiplos de tres.

SAN MIGUEL ADELANTE ¡ SAN MIGUEL ATRÁS ¡
SAN MIGUEL A MI DERECHA ¡ SAN MIGUEL A MI IZQUIERDA ¡
SAN MIGUEL ABAJO ¡ SAN MIGUEL ARRIBA ¡
SAN MIGUEL DENTRO DE MI.
AMADO MIGUEL , VEN A MI EN UNA ESFERA PROTECTORA DE LUZ
AQUÍ Y AHORA!

Antes de admitir a los Ángeles a la visión plena de Su Gloria (Visión Beatífica), Dios los sometió a una prueba, al igual que el hombre tuvo su prueba.

La naturaleza de la prueba no se conoce con certeza, pero muchos teólogos sostienen que el Padre Eterno reveló a los Ángeles la futura Encarnación de Su Divino Hijo, y les hizo saber que al Dios-hecho-Hombre deberían rendir adoración.

Luzbel, uno de los más gloriosos, elevados y bellos Ángeles de la Corte Celestial, deslumbrado y ofuscado por el orgullo, habiéndose atribuido a sí mismo los maravillosos dones con que el Creador lo había dotado, se rebeló contra Dios, no aceptó el supremo dominio del Señor y se constituyó así en el "adversario" de su Creador levantando su gran grito de rebelión y de batalla: "No serviré" (Jer. 2, 20). "Seré igual al Altísimo" (Is. 14, 14). Muchos Angeles le siguieron en su orgullo. Se dice que hasta un tercio de ellos (ver Ap. 12, 4) ). Pero en ese momento otro gran Arcángel, igual en belleza y gracia que el arrogante Lucifer, se postró ante el Trono de Dios y, en un acto de adoración profunda, opuso al grito de batalla de Lucifer uno de amor y lealtad: "¿Quién como Dios?" ("Miguel").

Y es así como San Miguel Arcángel obtuvo su nombre con su grito de fidelidad, y es así como Luzbel se constituyó él mismo en Lucifer, "Satanás" ("adversario"), el Enemigo, el Diablo. A éste se han aplicado las palabras del Profeta Isaías: "¿Cómo caíste desde el Cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: 'Subiré hasta el Cielo, y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios ... subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo' Mas ¡ay! has caído en las honduras del abismo." (Is.14, 12-15). (Según los exégetas estas palabras son una parábola alusiva directamente al Rey de Babilonia e indirectamente a Satanás, cuyo espíritu y acciones se reflejaban en la conducta del Rey)

La conclusión de esta batalla entre los Angeles Buenos y los ángeles malos se encuentra en el Apocalipsis (12, 7-10): "En ese momento empezó una batalla en el Cielo: Miguel y sus Angeles combatieron contra el Monstruo. El Monstruo se defendía apoyado por sus ángeles, pero no pudieron resistir, y ya no hubo lugar para ellos en el Cielo. Echaron, pues, al enorme Monstruo, a la Serpiente antigua, al Diablo o Satanás, como lo llaman, al seductor del mundo entero, lo echaron a la tierra y a sus ángeles con él".

Dice San Pedro: "Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los encerró en cavernas tenebrosas, arrojándolos al Infierno" (2a. Pe. 2, 4). "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los seres humanos después de la muerte" (San Juan Damasceno). Y el Catecismo nos dice que no fue por un defecto de la Misericordia Divina que el pecado de los ángeles caídos no fuera perdonado, sino debido al carácter irrevocable de su elección. (cfr. CIC 392 y 393).


 ORACIÓN

San Miguel Arcángel, defiéndenos

en la lucha, sé nuestro amparo

contra la perversidad y acechanzas

del demonio. Que Dios humille su soberbia.

Y tú Príncipe de la Milicia Celeste arroja al

infierno a Satanás y demás espíritus malignos

que vagan por el mundo para perdición de

las almas.

Amén.